Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

jueves, 6 de agosto de 2015

Hay sabores amores a primera probada. Una vez, y listo, relación sellada. Caso del dulce de leche en bolsita , las tortas fritas, la pastafrola, la lasagna. Y así, cada cual con sus favoritos.
Hay otros que detestamos en la infancia y después, vaya a saber por qué, no nos parecen tan asquerosos y, más aún, se vuelven casi necesarios, como la canela en un capuccino.
Otros son muy populares, obvios, también cotidianos, acompañan a la gente de principio a fin. Entonces es un papelón o una especie de vergüenza que a vos no te guste la frutilla, ni siquiera esas gordas, rojas y brillantes que venden a la vera de la ruta pasando por Lules.
O el mate.
Nunca fue parte de la vida en casa. Quizás por eso no lo deseé, ni lo extrañé, pero me hacía sentir medio rara avis entre amigos y parientes que lo tenían metido en la sangre.
Intenté muchas veces amigarme con esta distancia e incomprensión mutua, pero no logré pasar de un tímido nivel de probadita y la pregunta mental subsiguiente, ¿por qué les gusta tanto?
Igualmente,no desistí. A fuerza de ponerle onda, de leer el paso a paso en los envases de yerba, de dejarme convidar en ruedas de varios o en la confidencia de a dos, yo diría que la cosa se fue acomodando porque nos dimos más de una oportunidad. Como nos pasa con algunas personas.Creo que entendí, más que su sabor, su para qué. Nos fuimos encontrando el punto y el momento de necesidad.
No es para decir qué bruto qué simbiosis. No alcanza para desbancar al café con leche.
Pero vamos bien y seguramente iremos mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario