Entonces estamos las dos metidas en mi cama, yo obedeciendo la orden de hacer un poco de reposo y ella, acompañándome, que es una de las maneras del yo mimo a mi mamá.
Escenario óptimo para secretearnos.
Me dice que ya sabe quién le gusta. No quiero parecer atolondrada en la pregunta, no se apura en la respuesta, como es su estilo. Delimita el ámbito, las posibilidades y, finalmente, el nombre. No se estremece ni ruboriza, simplemente lo deja caer, como quien no eligió al voleo.
Yo quiero saber un poco más, qué va. -¿Y él, gusta de vos?
Me mira, piensa un ratito, como si saberlo no fuera un tema en esta menuda agenda amorosa.
-No sé, contesta. Lo único que sé es que, si yo voy para un lugar, él también va para ese lugar.
Brevísima intuición de qué es estar enamorado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario