Maaaaalcanzáme la escobaaa!!
No es para barrer.
Una vez más, otra vez más, la penúltima de la próxima vez, patearon la pelota adentro del ligustro. Estoy a punto de responder y, de paso, sembrar la semillita de la autonomía con un maternal y cálido "Entrá y buscála voooos!!" Pero un flash de lucidez me despabila que está con los botines adornados de cachos de barro, porque obviamente apenas dejó de llover se mandaron a jugar.
Esquivo a little Fangio que derrapa en el andador, busco el escobillón, se lo doy. Vuelvo a mi base
Maaaaaanolapuedosacaarrr!! Voy, me contorsiono , estiro, hundo mis zapatillas abotinadas o botitas zapatilladas en el barrito. Rescato el balón. Mientras vuelvo a la nave nodriza, zapateando para desembarrarme, lanzo la amenaza incumplible "La próxima no te la busco!" sumando un pedido ridículo...cuidado con las plantas!
Después los escucho disfrutar en su estadio de fantasía, convirtiendo goles de épica infantil, metiéndose en la piel de los campeones con pasión irrompible.
Y me olvido del ligustro aujereado, de las huellas negras en la alfombra
Porque simplemente siento que estoy en la tribuna de sus futuros recuerdos
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