Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

miércoles, 22 de mayo de 2013

ran tres chicos saliendo del colegio. Adolescentes sobre dos ruedas, amigos andando por la vereda al ritmo del sol caliente, charlando. Casi las mismas nucas, el pelo desgreñado, las remeras idénticas. Los tres conversando de vaya a saber qué cosas que fácilmente se pueden suponer. 
Doblaron la esquina para ir a la panadería chiquita, el clásico cuchitril refugio, bebedero, sombra, una mesita que nunca pregunta, en la vereda.
Antes de llegar, frente a un par de escalones, uno de los tres se bajó de la bici, la abandonó sin demasiados miramientos para empujar la silla de ruedas del otro, con movimiento de malabar en el terreno tan siempre poco apto en estas situaciones. De la panadería salió uno más para hacerse cargo de la bicicleta que esperaba sin rencor.
Ayudándose, empujándose, haciéndose cargo con la naturalidad de lo obvio, sin afectación o pose para la cámara. Sin indiferencia. Sin diferencias.
La juventud está perdida, dicen los que no saben.

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