Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

miércoles, 22 de mayo de 2013

Éramos los dos, él en una punta, yo en la otra. Él con un plato de ravioles recalentados. Yo, con un texto urgente por revisar, ya como autómata, o casi. Desde allá, después de seguir silenciosamente mis chistidos, resoplidos, los movimientos de las manos en el mouse al ritmo de las idas y vueltas del pensamiento; desde la punta de su mundo esperó una pausa y suspirandeando dijo "tengo tantas cosas que preguntarle a Dios".
Detuve mi burbuja. "Y qué cosas, por ejemplo?". Me miró mientras hacía un gesto con medio raviol ensartado en el tenedor, un gesto de uf mirá que son muchas, y se decidió por la que, obviamente, le resultó la más urgente:
" ¿Por qué la gente grande no juega?"
Cerré la pantalla, la computadora, la jornada y me fui a acompañarlo al país de los sueños, con una moraleja.

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