Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

jueves, 6 de agosto de 2015

Le tocó el disfraz de peruano. 14 de abril, Día de las Américas. Me tenés que hacer la bandera, má! Yo en el medio de todo lo que me tiene metida en el medio, comprando la cartulina, gugleando la bandera que oh ironías de la vida, roja y blanca para bostero de tal talla. No le importó, la vio terminada, la cuidó, le dio a la maestra para que la guardara hasta el día del acto.
Se conformó con el disfraz que logré armar medio a último momento, oh whassap salvando las papas, un ponchito de una hermana, un gorro tafinisto, remera blanca y pantalón. Distancia abismal con las producciones a lo Broadway de mamis primerizas o uniquizas, hacendosas, hábiles y...con tiempo!
En todos estos días no había logrado saber en qué consistía el acto. Imaginé que desfilarían con la banderita de cartulina, medio segundo, foto foto foto, aplausos.
Llegado el evento, el calor de siempre a las dos péeme, entraron en fila, se acomodaron y comenzaron a cantar ".Un canto de amistad, de buena vecindad,
unidos nos tendrá eternamente.."medio tímidos, medio estáticos, bien institución. Perú al fondo, esperando el turno para levantar la banderita cuando dijera norteamérica, México y PERÚ
pero ya cerca del click del celular listo para congelar el momento, se cortó la música...uuuuh, todos los chicos...uuhh, loos padres...oh desazón en las primerizas. Segundo intento, ya algunas palmas, lo mismo. Los chicos de sexto empezaron a arengar, las maestras a correr a buscar otro equipo. Después de varios intentos sumaron a los de sexto al coro para que ayudaran a los de primero a capella, pero resultó que anduvo el grabador finalmente y ya las palmas eran un quilombo, los de sexto no sabían bien la letra pero ponían onda y mi peruano levantaba el puño desaforado al grito de "son hermanos soberanos de la LÍ ber tad", puñeteando la sílaba "LI" como si estuviera festejando un gol de Mundial.
No sé por qué, pero me parece que don Eduardo hubiera estado contento con el despiole de los pequeños americanos.

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