Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

viernes, 21 de junio de 2013

La chica entró, con una nena en brazos, dejando pasar un ardiente pedazo de aire. Se acercó a la mesa, mendigó. El rodete entrecano, estirado y agarrado con un moño anacrónico la miró con infinito desprecio, manoteó su cartera exagerando el acto, casi gritando: voy a ver si tengo alguna moneda. Con rabia le dio algo, junto con otra sentencia, más fuerte así escuchábamos todos: y ya dejá de tener hijos.
Los ojos de la morena no dijeron nada, pero algo respondieron porque el rictus apretado en la boca finita y encolerizada reformuló: ah, no es tu hija, es tu hermana? Entonces decíle a tu mamá, escucháme bien, decíle a tu mamá que ya pare de tener hijos, que no merecen blablaba.
La dignidad adolescente, probablemente acostumbrada, no sé si resignada, le permitió darse vuelta sin abrir la boca. Solamente dijo, mientras venía hacia mí, con suave convicción: qué mala.

No hay comentarios:

Publicar un comentario