Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

lunes, 18 de junio de 2012

metonimia

Quizás por estar sumergida en el sueño, o probablemente por no estar tan sumergida en el sueño, sentía el frío colándose en cada rayita de piel que liberaba el piyama, o lo sentía subir inimputablemente por las piernas despojadas de un camisón enrollado en otro lugar del cuerpo... Lo sentía pero no lo evitaba, no lo atacaba, lo esquivaba acurrucando piernas, espalda, cabeza, pelo, sin llegar al movimiento decisivo de atravesar el bollo de sábanas y tomar la frazada salvadora. La pequeña e incesante tortura se confundía con el sueño... por no perdérselo, padecía.

Pero siempre, inevitablemente, llegaba el momento pleno, silencioso, de paz. Sus manos, atentas a pesar del cansancio, de la necesidad de dormir, de un día tan largo como los otros, las manos de lavar pañales, peinar trenzas, deshacer entuertos infantiles, acompañar otras manitos en los primeros trazos, de atar los lazos del delantal de cocina o de colocar el hilo en el lugar preciso de la máquina de coser... sus manos de rezar y de poner el punto justo en la armonía del maquillaje y en el de las cosas cotidianas

Sus manos

le acercaban el calorcito infinito,umbroso, precioso, de la colcha,
de su presencia.

Gabriela Palazzo

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