Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

miércoles, 20 de julio de 2011

escaleras o el día del amigo

Los primeros días de enero, esos que ya pertenecían al mundo fascinante de las vacaciones, se inauguraban con la ansiedad excitante de ver los zapatos tapados por un regalo, corriendo a pata suelta hasta la galería roja de la casa de doña Angelita. Ellos cumplían con monárquica rigurosidad el rito, intentando complacer todos los deseos.

Entonces Una se atragantaba con el chocolate con tortillas, y despatarraba sus seis, siete años hasta la otra casa, alta, la del montón de escalones, para hacer el intercambio de quélindos, aunque no entendiera cómo era posible que su amiga insistiera sin átomo de pena en que los reyes son los padres, me lo dijo mi mamá.

Después se subían a un caballo con montura y todo, qué cosa, que tenía forma de piedra y evitaban a las tías viejas que pellizcaban los cachetes para saludar ... sus condiciones las llevaron a desentonar con ímpetu y convicción artística la "música celestial", aprovechando esa armónica y la flauta de algún sies de enero, lagrimeando emoción y esperando sin resultados unas moneditas a los pies de la tranquera.

Cada año, los escalones se fueron subiendo con más facilidad, siempre con la misma emoción, con distintos pretextos, para encontrar ahí arriba a esa chica que venía de tan lejos, una vez al año, en ese mes de cuento que acerca, hoy, el recuerdo de la primera amiga.

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