Ella le cuenta a su papá que están las chicas Piedra, que juntan piedras para regalarle a la maestra... las juntan y las dejan en la mesa de luz de la seño, donde se ponen los hermosos, donde las calcifican.
Una escucha e imagina los interrogantes en la cara de él y las manos con gestos de obviedad en ella y traza quizás las mismas alocadas asociaciones que el padre... después de una sucesión de preguntas que buscan ocultar la ignorancia adulta, todo se esclarece... entonces la puede ver llevando esas piedritas, poniéndolas como ofrenda infantil en el escritorio de la maestra, ahí donde, en otro ritual, la señorita cariñosamente clasificará con un gran " hermoso" la tarea del día
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