Casi pegado al cemento ,
tu torso apenas levantado en cada tenue respiración
Tus brazos
blanditos
Tu cara en paz, ignorando
el presente, escrito casi
al mismo tiempo que el futuro
Su rostro, moreno, curtido
-no como el tuyo, nuevito-
Su cuerpo, desbordado, incómodo
sucio
cansado y nutriente
-la leche en la tela-
Sus pies desnudos cansados
Su voz
Igual a las otras voces
fuertes y mudas
Sos , ahí, un pedacito de luz que apena
Un último recurso en el calor de la siesta
merecés toda la vida, grande, entera
y tenés , quizás
el eco de miradas llenas
de manos cerradas
o, con suerte,
algunas monedas
Hay imágenes que simplemente, duelen. Y más en tiempos de fiesta, de celebración, como ésta
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