Juegan a Lego Batman. Son primos pero se tratan de hermanos, con tono imperioso, de misión complicada, con el tú de cómic, común en estas videolides. Las cejas fruncidas, los músculos tensos en sus cuerpos regordetes. En el medio de un pequeño descanso en la trama del peligro, uno, el menos ceceoso y más ruludo, le dice al otro,dejando de lado el tratamiento centroamericano:
-Che, Martín, ¿sabés que Batman es el padre de Robin?
- Zí.
No me atrevo a contradecir sus certezas
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