ya quiero escuchar el viento en los sauces y el río acariciando las piedras...pasar por un puente colgante, sentarnos en la galería fresca a detener el tiempo y dejar que las horas pasen como quieran...y cuando se desperecen las estrellas, bueno, nos quedaremos, como siempre, sin palabras. La infancia se atrincheró ahí; los fogones y los bailes, los amigos, los senderitos, las guitarras a lo lejos y vos y yo, después... ellos, que ya están embrujados por El Rodeo
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