Palabras que estaban sueltas, o agarradas, y se han ido juntando

..un poco de mí, de otros, un poco de verdad, y no...

sábado, 24 de septiembre de 2011

hoyuelos

Entró, su flequillo teñido, las manos ocupadas con la mercancía, los ojos abiertos, grandes, la piel de miel.

Los ojos pidieron, ellos le compraron un café con leche y tostadas, él se fue a la silla forrada de crema, en un movimiento que fue alerta para el señor alto, de su mismo color, que le indicó cuál no era su lugar. Ellos explicaron, quedó claro pero no quedaba bien, el del moño le mostró la mesa de plástico, en el afuera desde donde el intruso venía y adonde debía permanecer.

Se sentó, esperó un ratito, se paró, la miró a través del vidrio, entró de nuevo y le dijo, con esa naturalidad resistente a la evidencia , voy al baño y vuelvo… olvidó seguramente la premisa, aguantó las ganas y la humillación de, a falta de uno, dos no …de acá, de allá, hasta que por algún movimiento del petiso el de acá lo conminó –como hablando de un delito- andá y hacélo rápido.

Flequillito amarillo volvió, se sentó, se balanceó, estiró las piernas, las cruzó, se paró, se sentó de nuevo y ahí, ante el espectáculo de la bandeja llena, florecieron

Dos hoyuelos purísimos, perfectos, totales

Quién inventó esa línea, petisito moreno, la que te separa, la que te pone de allá, la que tapa los ojos de los grandes, de los que dejaron a los suyos durmiendo un ratito más por el frío raro este de primavera, con la promesa de un desayuno calentito y de un presente con futuro.

Tu pobreza luce mal, aunque pague el café con leche … tu pobreza, tu color, tu mensaje huele,

duele.

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