
...y es así, Antoine, ella ostenta miradas de prematura altivez, él se siente poderoso. Defienden sus premisas en las discusiones cotidianas con certezas implacables, conversan en las siestas de cuchicheos, agrandados, excediendo sus cuerpitos y sus años…
Pero, sabés (tenés que saberlo), cuando juntaron las cabezas enmarañadas para agarrar el trozo de luz sobre los dibujos de tu historia, vieron solamente, definitivamente la boa dentro del elefante, la preciosa confirmación de su niñez.
Qué hermosura!
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