Una vive con ellas, no la dejan ni un segundo, pero hasta que le puede echar la culpa pasa mucho tiempo entre lágrimas y euforia.
Un día Una está divina, radiante, optimista con ánimo de captatio piropus. Otro día, Maléfica es Blancanieves a su lado: intolerante, sarcástica, incomprendida: animus matandi.
Más tarde esa carita lozana se llena de granos, la panza se hincha y ellas… ellas vuelven con carcajadas metabólicas y ajustan los hilos que manejan a Una. Por un descuido dela percepción lectorase las confunde con hermanas, pero Una las quiere lejos como parientes. .. ellas cansan a Una, la mantienen despierta, la atrasan, la adelantan y con eso la espantan muchas veces.
Antes de y después de esos días olvidables el cuerpo y el alma andan disociados y mareados por estas locas que viven en una fiesta a la que siempre SIEMPRE Una está invitada.
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